«Once Upon a Time in the Middle East» dirigida por Wen Muye y con el actor más taquillero de China lidera la taquilla de agosto.

Si pensamos en ir al cine a ver a Shen Teng (沈腾 ), seguro que pensamos en comedia, y si vamos a ver una película de Wen Muye (文牧野 ), nos preparamos para el drama.

¿Qué surge de esta mezcla? La respuesta está en «Once upon a time in the Middle East» (欢迎来龙餐馆 / Huānyíng lái Lóng cānguǎn), la última colaboración entre estas dos grandes figuras que ha llegado a las pantallas chinas este mes de agosto.

La cinta aprovecha el carisma del actor para adentrarse en la pérdida, la memoria y el impacto de los conflictos bélicos, sosteniéndose sobre una premisa clara: el humor no nace para esquivar el dolor, sino para poder soportarlo. Y esto es lo que piensan muchos cuando salen de las sala «con el corazón en un puño».

Once upon a time in the Middle East (欢迎来龙餐馆 )

Un arruinado cocinero chino del noreste emigra a Oriente Medio en medio del conflicto de Irak para pagar sus deudas trabajando en el restaurante Dragon, donde traba amistad con dos personas de la zona.

Sin embargo, el estallido repentino de la guerra destruye la paz del lugar, transformando el establecimiento en un frágil refugio y obligando al chef a usar su ingenio para proteger a los niños y guiarlos hacia un lugar seguro en mitad del conflicto.

La taquilla y crítica

La cinta ha mantenido un sólido recorrido comercial en las salas chinas, arrastrando tanto al público habitual de las comedias estivales como a espectadores atraídos por el sello de calidad de Wen Muye y del actor Shen Teng. De momento es la película más taquillera de todo el mes de agosto.

En la plataforma de crítica cinematográfica más famosa del país Douban, la película ha obtenido una calificación de 8,7.

La gastronomía como lenguaje narrativo

Un aspecto diferencial de la cinta es el tratamiento de la comida algo que no es ajeno a los consumidores de series y cine chino, la gastronomía siempre aparece en las películas. Pero lejos de ser un simple adorno visual, el menú de casi 50 platos diseñado para el filme funciona como motor dramático y puente cultural. La producción contó con Yao Fei (姚飞 ) como director gastronómico para garantizar que cada preparación mantuviera su realismo y dinamismo en pantalla.

Desde la escena en la que Xu Fu saca la col fermentada del bote de barro para preparar las empanadillas de despedida antes de dejar China, hasta el monumental guiso en wok de dos metros que fusiona el estofado del noreste chino con pescado asado al estilo de Oriente Medio en un banquete de boda, la cocina comunica lo que los personajes callan.

Para la filmación se evitó el uso de réplicas de utilería: todos los platos se prepararon al momento con fuego real para capturar el humo y el brillo de la comida recien hecha.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *