
Cada año, los días 7 y 8 de junio, la segunda potencia económica del mundo contiene el aliento. El examen de acceso a la universidad no es cosa de broma.
Cada año, los días 7 y 8 de junio, la segunda potencia económica del mundo contiene el aliento. No se trata de un evento político ni de una festividad tradicional; es el Gaokao (高考, Gāokǎo), el examen de acceso a la universidad de China y, sin lugar a dudas, la prueba académica más exigente, masiva y estresante del planeta.
Siempre había oído hablar de este examen, pero vivirlo en primera persona en China superó todo lo que me habían contado. Durante estas fechas cruciales, el país entero se vuelca por y para los estudiantes. Las obras de construcción se detienen por ley para garantizar el silencio absoluto, la policía corta el tráfico alrededor de las escuelas, las ambulancias hacen guardia en las esquinas y los taxistas ofrecen viajes gratis a los jóvenes.
El examen ha llegado a los centros firmemente escoltado, no estamos para bromas.
El Gaokao es percibido por la sociedad china como el gran ecualizador social: para los millones de jóvenes procedentes de familias obreras o de la China rural profunda, una buena nota en este examen es la única vía real para escapar de la precariedad, cambiar su destino y escalar hacia la clase media urbana. La presión es tan asfixiante que determina no solo el futuro del estudiante, sino el honor y los sacrificios de toda su familia.
Tanto padres como hijos se enfrentan a unos días cruciales que determinarán el futuro de toda la familia; una experiencia que ambos viven, cada uno a su manera, con una tensión absoluta.


El documental GAOKAO《高考》 (2015)
Para entender la magnitud humana y psicológica de este fenómeno, hay que remontarse a 2015, año en que la televisión estatal CCTV estrenó la aclamada serie documental 《高考》 (Gāokǎo).
Dirigida con una sensibilidad y crudeza sobrecogedoras, la producción se grabó con un objetivo claro: mostrar al mundo las luces y las sombras del sistema educativo chino, yendo más allá de las frías estadísticas para poner rostro al sudor, las lágrimas y las esperanzas de los implicados.
El fenómeno de Maotanchang
El documental consta de 6 capítulos de unos 50 minutos cada uno, pero fueron los dos primeros, titulados «El día y la noche de Maotanchang» (毛坦厂的日与夜, Máotǎnchǎng de rì yǔ yè), los que conmocionaron a la opinión pública.
Las cámaras se adentraron en la Escuela Secundaria de Maotanchang, un internado masivo en una zona aislada de Anhui conocido como «la fábrica de Gaokao más grande del mundo». Allí se hacinan más de 20,000 alumnos que estudian hasta 16 horas diarias bajo disciplina militar. La gran mayoría de los alumnos son fùdúshēng (复读生), es decir, estudiantes que ya suspendieron o sacaron mala nota el año anterior y van allí a pasar un año de «reeducación y entrenamiento militar» para reintentarlo.
El documental retrató no solo las aulas masificadas con cámaras de vigilancia, sino la figura de las péidú māmā (陪读妈妈), madres que dejan toda su vida atrás para mudarse a cuchitriles al lado del colegio con el único fin de cocinar y cuidar a sus hijos durante ese año de calvario.
Los siguientes episodios amplían la mirada hacia otras realidades de China, desde estudiantes de medicina tradicional hasta las diferencias de oportunidades según la región, culminando en el tercer año de bachillerato (gāosān 高三).

Éxito de crítica y la voz del pueblo en Douban
El impacto de la serie fue inmediato. En Douban (豆瓣, Dòubàn) —la plataforma de reseñas culturales más exigente y respetada de China, el equivalente a una mezcla entre IMDb y Letterboxd—, el documental mantiene una calificación sobresaliente que roza el excelente 9.1/10.
Los internautas y críticos no la alabaron por ser propaganda, sino por todo lo contrario: por su honestidad.
El documental abrió un debate nacional sobre la deshumanización de los jóvenes y la memorización robótica, pero al mismo tiempo generó una enorme empatía colectiva. Al final, el espectador entiende que, aunque el sistema sea una trituradora de jóvenes, para la China humilde, el Gaokao sigue siendo la competencia más justa que tienen para cambiar sus vidas.
El documental está disponible en YOUTUBE, sin subtítulos.
Ramos de flores del último día
El último día los padres, arremolinados a las puertas de las escuelas, esperan pacientemente a sus hijos con ramos de flores en las manos. Es el tierno final de una larga batalla; un gesto de alivio y orgullo con el que las familias celebran que, pase lo que pase con la nota, el calvario por fin ha terminado.