
Sanxingdui: Future Past (三星堆:未来往事) llega a los cines y de momento con una pobre acogida. Es la primera película que obtiene licencia de proyección para el circuito del cine.
El cine tal y como se conocía ha marcado un nuevo hito con el estreno en salas de la película Sanxingdui: Future Past (三星堆:未来往事), el primer largometraje comercial producido íntegramente mediante inteligencia artificial que obtiene la licencia oficial de proyección pública en un circuito de cine.
Con una duración de 100 minutos, el largometraje prescinde por completo de los elementos tradicionales de la industria: no cuenta con actores de carne y hueso, no ha empleado cámaras de cine y no ha requerido un plató o set de rodaje físico Todos los personajes y escenarios son creaciones digitales originales generadas mediante algoritmos.
El proyecto ha sido impulsado por la productora Bona Film Group (博纳影业). La idea surgió tras el éxito de una miniserie en formato corto lanzada previamente en plataformas digitales, la cual superó los 200 millones de reproducciones y sirvió como base para dar el salto al largometraje.
El 23 de octubre, día del estreno, no parece que haya contado con una muy buena acogida en cines o al menos mucho menos de lo que se esperaba. La plataforma de venta de tickets Maoyan la tiene, en estos momentos, en el puesto número 10 de lista de lo más vendido.



¿De qué trata?
La historia arranca en un futuro donde una superinteligencia artificial ha tomado el control del planeta tras una crisis global. La humanidad, en su búsqueda de eficiencia, decidió entregar voluntariamente todas sus decisiones y su destino al poder computacional y a los algoritmos, lo que terminó desencadenando una catástrofe a gran escala.
El giro argumental conecta directamente con el pasado ancestral de China: oculto en las célebres reliquias de bronce de la cultura Sanxingdui (de más de 3.000 años de antigüedad) se encuentra grabado un código binario que proviene, paradójicamente, de una época posterior a la nuestra.
Un arqueólogo con poca suerte descubre que la clave para salvar a la humanidad de esta destrucción algorítmica reside en siete caracteres antiguos inscritos en esos bronces. La revelación central es que el antiguo pueblo Shu sacrificó la continuidad de su propia civilización en el pasado para dejar esa advertencia y evitar el apocalipsis futuro. La trama se convierte así en una carrera a contrarreloj para descifrar el mensaje ancestral antes de que la superinteligencia termine por extinguir a la humanidad.
El lanzamiento de este título abre un debate en la industria cinematográfica sobre el impacto de la IA en los modelos tradicionales de producción y en la reducción de los costes de realización. Por que al final siempre se trata de eso, reducir costes para generar el mayor beneficio, esto nos guste o no también es una industria.
Un proceso de producción atípico
La creación de la película ha presentado desafíos técnicos y creativos singulares respecto a las producciones convencionales:
- Sustitución de gestos complejos: En las primeras fases de desarrollo, la tecnología generaba distorsiones al procesar interacciones físicas cercanas entre personajes, como los abrazos. El equipo de producción optó por reescribir esas escenas sobre la marcha, priorizando el uso de miradas y pausas dramáticas en el guion.
- Redefinición del lenguaje cinematográfico: Al no depender de las limitaciones de un espacio físico real ni de la colocación tradicional de cámaras, los creadores exploraron encuadres y ángulos de toma inéditos sugeridos por la propia generación del software.
- Reducción de costes: Mientras que un largometraje de esta envergadura con efectos visuales y rodaje tradicional requeriría un presupuesto estimado de 300 millones de yuanes, este proyecto se ha completado con una inversión de algo mas de 10 millones de yuanes.
Mientras, en Estados Unidos …
Se prevé que el 4 de diciembre se estrene en Estados Unidos una película de ciencia ficción generada por IA titulada Gods Don’t Give Gifts que dicen que puede llegar hasta los Oscar, abriendo un nuevo y polémico debate sobre el papel de la tecnología en las grandes competiciones de Hollywood.
China y Estados Unidos, un mismo modelo y dos historias totalmente diferentes: una bucea en la historia y la mitología ancestral para rescatar el pasado, mientras la otra viaja al futuro para explorar distopías tecnológicas y cuerpos sintéticos.
