
Ah Biao con su primera película, se lleva el premio especial del jurado en la 74 edición del festival un minucioso poema visual sobre las fronteras invisibles y la esencia de la vulnerabilidad humana.
La primera película del cineasta chino afincado en Bangkok, Ah Biao 阿标 Border (边疆 Bian jing), se ha convertido en una de las grandes revelaciones del Festival Internacional de Cine de San Sebastián al ser galardonada con el prestigioso Premio Especial del Jurado.
La cinta, una coproducción entre Hong Kong, Corea del Sur y Estados Unidos, apoyada por una red de colaboradores amigos para la posproducción, ha conquistado al jurado por su radicalidad emotiva y su refinado lenguaje visual.
Este año hemos vuelto al festival y tras la rueda de prensa hemos podido conversar con el equipo.
Impresionados con la actitud de la joven productora Jenny Man Wu. Con empresa propia y una visión impecable, da gusto encontrar a alguien que arriesga de verdad por el cine independiente, sabiendo que son películas que difícilmente tendrán recorrido en salas chinas. Fue una conversación súper agradable y una de las grandes sorpresas del festival. También el encuentro con el actor que hemos visto actuar con Jia Zhangke, Han Sanming, quien viajaba fuera de China por primera vez.

En la imagen, el director Ah Biao posa junto a la joven productora que tanto nos impresionó en el festival por su valentía, su visión impecable y su firme apuesta por el cine independiente.
El gesto que hacen con los dedos simula el marco de un encuadre sin límites, un guiño directo a Borderless Films, la productora fundada por Jenny Man Wu.
FOTO: ©SSIFF – Jorge Fuembuena

Un origen guiado por la realidad y diez años tras la cámara
El germen de Border nació a principios del año pasado, cuando Ah Biao comenzó a recopilar diversas noticias que encendieron la chispa creativa para dar forma a su guion. Tras una sólida trayectoria de diez años trabajando como camarógrafo en numerosos largometrajes —experiencia que le dotó de un profundo conocimiento técnico y cinematográfico—, el director decidió unir varios casos reales para tejer la historia principal.
A pesar de contar con este trasfondo de crónica social, el realizador insiste en que la anécdota argumental es solo un vehículo: «Mi intención como director es mostrar la esencia del cine, llegar a la esencia de la persona. Con una historia simple, lo verdaderamente importante es expresar los sentimientos», afirmó en la rueda de prensa posterior a la proyección.

Límites emocionales y la luz como espacio
Aunque su título sugiere una delimitación geográfica, Border no se fija en una frontera física ni en un lugar geográfico concreto. Para Ah Biao, el espacio físico carece de relevancia; la verdadera «frontera» de la película es la que se dibuja entre las personas y dentro de sus propias mentes.
El entorno, la luz y los escenarios funcionan como una representación directa de la ilusión y el estado mental de sus personajes. De igual modo, la cuidada paleta de color no busca un significado simbólico aislado, sino que cobra sentido al integrarse como parte de un todo con el movimiento, la atmósfera y el espacio. Para el cineasta, la película es una plasmación directa de sus propias emociones y de cómo el ser humano se relaciona consigo mismo, con los demás y con el entorno que le rodea.
La ciudad elegida para el rodaje se sitúa en el norte de China, una localización que evoca de inmediato las raíces del propio director, natural de Datong. Resulta casi inevitable encontrar en cada plano potentes reminiscencias de esa atmósfera industrial y fronteriza tan característica de su ciudad natal, dibujando un espacio donde el entorno urbano se convierte en el reflejo perfecto del universo interior de sus personajes.
Un pase lleno de primeras veces: mientras la pareja protagonista veía el montaje final de la película por primera vez, para el veterano Han Sanming, rostro habitual en la filmografía de su primo Jia Zhangke, este viaje a San Sebastián suponía la primera vez que salía de China


La química del reparto y la sombra de Jia Zhangke
En el encuentro con los medios, el equipo del film mostró la complicidad y el descubrimiento que supuso el proceso de montaje. Tanto el actor protagonista como la actriz —con trayectoria previa en el mundo del modelaje— presenciaban por primera vez el largometraje íntegro terminado en el pase del festival, expresando su fascinación por la delicadeza de los detalles.
El reparto cuenta con la destacada presencia de actores como Li Zheyan (李哲彦), Qi Feng (祁峰) y la veterana figura de Han Sanming (韩三明).
Han Sanming es, en la vida real, un minero de carbón originario de Shanxi que saltó al cine de la mano de su primo, el aclamado director Jia Zhangke. Tras debuts breves y cameos en títulos esenciales de Jia como Plataforma (Platform, 2000) y El mundo (The World, 2004), alcanzó la consagración al protagonizar Naturaleza muerta (Still Life, 2006), obra cumbre que se alzó con el León de Oro en el Festival de Venecia.
La relación entre los intérpretes y el director resultó clave durante el rodaje. El actor principal, que ya había dirigido y realizado cortometrajes con una visión conceptual muy afinada y similar a la de Ah Biao, mantuvo una comunicación casi intuitiva con el realizador. Esta fluidez se traslada a la pantalla en la forma en que los intérpretes habitan el encuadre: una corporalidad que primero observa el espacio, se empapa de él y luego se desplaza a su compás.
Con este reconocimiento en San Sebastián, Border consagra a Ah Biao como una de las miradas más honestas y sensibles del nuevo cine asiático.
